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Línea política

Publicado Noviembre 18 / 2017 Por: Agustín Contreras Stein
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QUE HABLE DUARTE
EL EX GOBERNADOR del Estado, Javier Duarte de Ochoa, lanza amenaza.
Asegura, el hoy inquilino del Reclusorio Norte de la ciudad de México, que en poco tiempo, no sabe cuándo, exactamente, dirá todo lo que sabe.
Para quienes gustan de la interpretación de mensajes, aseguran que, efectivamente, el hombre que más odian los veracruzanos tiene mucho que decir, desde luego, pero que no se atreve por temor a que sea, como un veracruzano más, desaparecido de la faz de la tierra. Dirán otros más, que sólo se estaría aplicando la ley de Talión.
Aunque dirigida, mal intencionada, dirán muchos, la entrevista que fue, pero que no se dio en todo su contexto por un medio de comunicación, sólo despertó nuevamente el desprecio de mucha gente, pues en términos generales tenía el objetivo de escuchar a una voz encerrada que no pide clemencia ni nada, pero que buscaría, como el mismo protagonista lo dice claramente, mentársela al Gobernador en turno, precisamente en el momento de rendir su primer informe de gobierno.
Para los veracruzanos, la exigencia de ahora es que Javier Duarte de Ochoa diga lo que tiene que decir y que confirme, en cierta forma, lo que muchos mexicanos ya piensan, pero que tampoco lo quieren decir.
En pocas palabras, quieren, piden que de una buena vez, que el ex gobernador del Estado de Veracruz se decida a aclarar las cosas, si es que le es posible, y también si es que tiene algo que decir, o solamente tratará de involucrar, más que a sus ex colaboradores, a otros personajes de la vida pública de Veracruz y del propio país, porque la percepción de los veracruzanos indica que Duarte de Ochoa no pudo hacer las cosas solo y que los ex colaboradores también son, solamente, una parte de lo que en verdad existió.
Por eso, a raíz de esta nueva comparecencia, aunque sea a través de un medio de comunicación que no pudo cumplir con el ofrecimiento de llevar al ex gobernador a decir lo que tiene que decir, se considera que es una exigencia popular que el hombre, a quien consideran el ladrón más grande de la historia de Veracruz, diga lo que sabe, pues los mismos veracruzanos tendrían la oportunidad de saber más de todo este embrollo político que ha puesto a Veracruz en los principales titulares, no tan sólo del país, sino del mundo entero.
Sí, algún día, tal vez, Duarte de Ochoa diga lo que tiene que decir, pero puede, tal vez, ser muy tarde.
Se considera que si Duarte de Ochoa habla, en verdad moverá el tapete de todo el país, porque tanto en el Estado hay gente involucrada como en la propia Federación, donde se han mantenido estos acontecimientos en un estado de quietud política, para que las cosas no vayan más allá de lo que hasta ahora se sabe.
La verdad, hay mucho todavía que ver y escuchar en el futuro inmediato, pues todo parece indicar que hay de por medio profundos intereses políticos, pero sobre todo económicos, que están determinando en estos momentos que las cosas sigan en el estado en que se encuentran, no precisamente por hacer pagar al ex gobernador del Estado todas las fechorías cometidas, sino porque las declaraciones pendientes del ex mandatario moverían, indudablemente, todo el tapete político del país.
Hay que recordar, solamente, que gran parte del sistema político estatal, que involucra necesariamente a casi todos los actores políticos, tienen una larga cola que les pisen y que si algún día Duarte de Ochoa, como lo dice, se dispone a decir lo que sabe, es posible que muchos caigan.
Por lo pronto, no hay nada que temer, pues el encargo del Gobierno federal es mantener tras las rejas al ex gobernador del Estado. Por esa razón es que todas las acusaciones que el Estado tenía en contra de quien gobernó los más recientes seis años de gobierno en Veracruz, se hayan ido a la ciudad de México, para que sea la justicia de allá arriba la que tenga que decidir, mientras aquí, en el Estado, mantener también como encargo el permanente recordatorio de quien robó el dinero y la esperanza de millones de veracruzanos.
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Y MIENTRAS, AQUÍ, EN Veracruz, el primer Informe de Gobierno no ha caído del todo bien.
Aseguran muchos actores políticos que hasta el momento nada importante se tiene que informar y que, al contrario, hay mucho de pendientes que resolver.
Hubo, al mismo tiempo en que el Gobernador del Estado entregaba el documento de su informe, protestas de algunas organizaciones políticas, que no han encontrado eco en las autoridades estatales para la solución de sus problemas, y otras que aseguran fueron involucradas en otros menesteres que no les corresponden y que los hacen responsables de cuantiosas cantidades que no recibieron, por lo que consideran que se trata de un ardid político por no ajustarse a los deseos del actual gobierno.
Y era de esperarse que se diera el rechazo al primer Informe de Gobierno, pues las cosas políticamente en el Estado no son las deseables, pues hay un enfrentamiento permanente entre todos los partidos políticos con el gobierno, salvo aquellos que se han unido en coalición para gobernar a la entidad.
El primer informe era, de alguna manera, esperado, pues daría la oportunidad para decirle al mandatario estatal lo que no está haciendo bien y lo que debería de hacer para cumplir con el mandato constitucional, pero sobre todo para calmar las necesidades de un pueblo que esperaba en el cambio una nueva etapa de superación, de desarrollo, para todo el Estado.
Pero viene, desde luego, lo más fuerte, lo que se presentará para diciembre o para enero y de ahí para adelante, pues hay que considerar que en estos momentos lo que está a los ojos de todo mundo es el proceso electoral, donde una vez, más las cosas se pondrán color de hormiga.
Y decimos que para diciembre o para enero, porque en esas fechas, como todo mundo sabe, es posible que ya se tengan a los candidatos de todos los partidos político en una franca lucha por las posiciones políticas que se encontrarán en disputa política.
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AUNQUE, POR LO PRONTO, hay calma aparente respecto de las decisiones que el PRI deberá tomar en poco tiempo, no hay que perder de vista que todos esperan con cierta ansiedad política que los precandidatos que se han mencionado, tanto para el gobierno federal como para el Estado, se confirmen.
Es cierto que en el altiplano todavía hay movimientos políticos que pudieran indicar una cierta indecisión sobre lo que hasta ahora se sabe, lo más seguro es que se cumpla con lo que se ha mandado a decir, políticamente, a todo el país y al Estado.
Es decir, que el candidato del PRI lo será Meade, y que para el Estado todo está preparado para mandar a uno de los hombres que pueden garantizar en estos momentos el triunfo electoral, como es el caso de Pepe Yunes, a quien ya no podrán mover del sitio en que se encuentra, debido a que otra decisión pondría fuera, nuevamente, el éxito electoral priista.
Por eso, con cautela, a mediados de diciembre, una vez cumplido el objetivo de sacar al candidato a la Presidencia de la República, Pepe Yunes sea ungido en Veracruz como el candidato a la gubernatura del Estado.
No hay más, pues una sorpresa en la decisión pondría en peligro la posible victoria electoral.
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Y MAÑANA aquí nos encontraremos, si otra cosa no sucede.
NUESTRO CORREO: ac_stein58@liver.com.mx