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Línea política

Publicado Agosto 15 / 2018 Por: Agustín Contreras Stein
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OTRA VEZ, DUARTE

ALGO DEBE ESTARSE cocinando en el altiplano relacionado con el caso del ex gobernador Javier Duarte de Ochoa, a quien le dan muchas posibilidades de que su caso sea revisado y desprenderse de este estudio un nuevo panorama para su posible salida de la cárcel.
Aunque el ex mandatario veracruzano se encuentra recluido por delitos graves cometidos en contra de los veracruzanos en general, luego de realizar el saqueo más grande de la historia política de la entidad, hay una posibilidad, se dice, de que pueda ser liberado, tal vez bajo condiciones especiales, pero al fin y al cabo libre de posibles pecados que, como todo mundo sabe, cometió durante su gobierno
De los detalles de este caso se conoce mucho, pero lo importante es que finalmente fue detenido y ahora dentro del Reclusorio Norte, de la Ciudad de México, donde se encuentra a disposición del juez correspondiente para el seguimiento del juicio respectivo, comienzan las especulaciones de un pronto arreglo para dejarlo en libertad, sin que se diga cuál sería, en todo caso, la ventana jurídica por la cual se concretara este acontecimiento.
Las acusaciones no son simples, pues las mismas se hicieron desde el mismo Estado de Veracruz como de las propias autoridades de la Procuraduría General de la República, quienes con expedientes en mano están buscando afanosamente que el ex Ejecutivo estatal de Veracruz sea sentenciado a la pena correspondiente, de acuerdo a los delitos cometidos y al propio criterio del juez que tenga que juzgarlo.
Sin embargo, la conclusión de los gobiernos federal y estatal podría ser la esperanza del recluso veracruzano para obtener la libertad, pues mucho hay de por medio en el escandaloso robo a los veracruzanos y al propio erario federal, pero también, se dice, hay de por medio la cuestión política que lo llevó irremediablemente a que fuera detenido con la premura que se hizo, pues lo importante es que públicamente tuviera repercusiones políticas, sobre todo por la presencia electoral de la propia entidad veracruzana.
Quiérase o no, el resultado electoral ha beneficiado mucho a Javier Duarte de Ochoa, así como a la mayoría de funcionarios que trabajaron a su lado y que de la misma manera se encuentran involucrados en este caso que ya dio vuelta al país y desde luego al mundo entero.
Si las elecciones presidenciales y gubernamentales hubieran quedado en manos de los panistas, principalmente, ésta sería la hora en que el ex gobernador del Estado quizá estuviera pensando en otra alternativa para salir de la cárcel, pues si por los gobiernos fuera, seguramente que nunca saldría de su condición que tiene ahora, considerando que aparte de los delitos cometidos, tendría encima la furia de los nuevos gobernantes, pues independientemente del odio, también iría de por medio la cuestión política, que los sostendría más allá de los dos sexenios federal y estatal, pues seguiría siendo el mejor motivo político electoral para seguir ganando las elecciones.
Pero no fue así, y por eso quienes han opinado en el sentido de que podría alcanzar su libertad, se debe precisamente a que las condiciones políticas han cambiado y existe, quizá, una retención a corto plazo, pero no en la dimensión que hubiera tenido en caso de que los panistas estuvieran en el poder.
Ahora sólo se enfrenta, por lo pronto, a cuestiones jurídicas donde podrían encontrarse fallas de las propias fiscalías, tanto de la Procuraduría General de la República como la del Estado, pero ya no al odio político y personal al que se ha enfrentado en los casi dos últimos años.
Para Javier Duarte de Ochoa, es cierto, se le ha ablandado el terreno y nace la esperanza de una nueva posibilidad de salir libre, aunque tendría que esperar cuál es la política, en este sentido, del nuevo gobierno de la República y del Estado. Hay quienes aseguran que las relaciones con los dos gobiernos son positivas, por lo que tanto Duarte como los demás ex colaboradores de su gobierno, que también son perseguidos desde hace meses, ahora vean una nueva luz en el posible perdón de sus pecados.
Por lo pronto, las especulaciones ya comienzan a rondar alrededor de este caso y solamente se espera que sea el Presidente electo, cuando haya rendido la protesta de ley correspondiente y se convierta en el Presidente de la República, quien dicte los nuevos lineamientos para el debido seguimiento de este caso.

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CIERTO ES, la solución a los graves problemas de la inseguridad no serán cosa de un día y aunque con toda la buena voluntad del Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, al restablecimiento del orden en esta materia tendrá que esperar su tiempo, toda vez que requiere del cumplimiento de otros aspectos importantes de la administración, para que este fantasma que azota al país pueda desaparecer.
Mientras que hay analistas políticos que advierten que uno de los grandes problemas, de donde nace en cierta forma el desplazamiento de la delincuencia, es precisamente los grandes índices de sobrepoblación, pues el gobierno se ha visto impedido en los últimos veinte años para resolver problemas sociales, entre ellos servicios de salud, de educación, alimentación y sobre todo de empleo, porque tanto los jóvenes como mucha gente mayor no tiene garantizado un empleo para poder subsistir con toda su familia.
Aunado a todo esto, deben considerarse los aspectos religiosos, educativos en materia sexual y necesidades sociales de todo tipo, para que se pueda generar una posibilidad de que la delincuencia desaparezca, cuando menos en un buen porcentaje, para poder hablar de un verdadero combate a la violencia que se ha apoderado del país.
Por eso tardarán años en que los gobiernos, con buena voluntad para resolver estos problemas, puedan cantar victoria respecto de este importante caos que ya tiene todo el territorio nacional.
Tendrán que entrar de inmediato diversos programas que permitan una mayor información acerca de la procreación, pues ya no es posible, ni para el país ni para sus gobiernos, sostener una población creciente que, por ahora, se sitúa en los ciento veinte millones de mexicanos, pero que en una década más aumentaran considerablemente.
Y es que resolver el control de la natalidad es urgente, aprovechando que en este momento ya hay conciencia entre la población joven para no tener los hijos que Dios les dé, sino aquellos que puedan mantener, considerando por mantener, la educación, formación, alimentación y asegurarles un provenir, sobre todo en estos tiempos en que se están viendo las grandes dificultades que tienen hasta los profesionistas más preparados para encontrar un empleo bien remunerado.
El problema de la solución de la inseguridad no es simple ni es trabajo de más policías, más gente del ejército en las calles, más presupuesto, sino de programas educativos y control de la natalidad, así como la creación de empleos.

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EL APACIGUAMIENTO de la corrupción en nuestro país es, en gran parte, educativo, pero también remunerativo, porque si bien un policía gana apenas para comer, tiene que ver de dónde saca para sus demás necesidades, y si hablamos de servidores públicos de mayor envergadura, entonces también estaremos frente a un problema muy fuerte, pues si ganan poco tienen que completarse con lo que se pueda. Así ha sucedido y así sucederá, en tanto no se cumplan con ciertas expectativas de los propios personajes que normalmente caen en corrupción.
La tentación es grande, se diría popularmente, y si un funcionario gana poco y maneja presupuestos altos, seguramente, sin temor a una equivocación, buscarán la manera de poder pegarle un arañazo al bulto.
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Y MAÑANA aquí nos encontraremos, si otra cosa no sucede.
NUESTRO CORREO: ac_stein58@live.com.mx.