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60 segundos

Publicado Junio 15 / 2018.. Por Raúl González Rivera
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NADIE PUEDE DECIR
QUE GANÓ EL DEBATE

Al final del día ninguno de los candidatos a la presidencia de la República puede decir que ganó el debate.
Se distinguió el tercero y último de los encuentros entre los presidenciables, por la constante de acusaciones y enderezarse señalamientos que al común de los mexicanos deja sin resolverles su condición económica, laboral, de salud pública y educación.
Ya habían transcurrido dos debates anteriormente, así que era suficiente para percatarse el grueso de los ciudadanos que el encono entre candidatos llega al extremo de decirse situaciones de vida pública que jamás van a tener un resultado, como es la denuncia penal interpuesta por Ernesto Cordero contra el enriquecimiento ilícito de Ricardo Anaya.
O las mentiras con la intención de hacerlas valer como verdaderas, para hacer trastabillar a un Andrés Manuel López Obrador por contrataciones que se prestan a la duda, autorizadas cuando el político tabasqueño fue jefe de gobierno de la Ciudad de México. Mismas que más tarde que temprano son aclaradas con sus puntos y comas y dejan en evidencia la seriedad del candidato albiazul.
Resulta un tanto desagradable que los candidatos digan que las mayorías aplastantes quieran o no quieran a uno de los aspirantes. Es decir, asumen que el electorado es tarado y taciturno, que no se percata de cuanto está sucediendo en su país, cuando si de algo se puede preciar el mexicano del momento es que nada le pueden tratar de presentárselo con el sello de la confusión, porque aquél lo entiende todo perfectamente.
Y las cosas que llaman a la necesidad de conocer con todos sus pelos y señales, se soslayan, como es el hecho de no saberse a ciencia cierta cómo es que convertido uno de los cuatro aspirantes a presidente de la República, va a resolver la situación económica de un país en quiebra, sin expectativas de desarrollar un modelo económico, o que se les diga cómo va a abrir nuevos empleos, de qué manera promoverá la apertura de modernas industrias y empresas, si la realidad exhibe situaciones diametralmente opuestas.
Se fueron los tres debates y el mexicano del común ignora a qué sistema deberá la transformación el país, cuando el neoliberalismo económico deja en claro que los ricos son más ricos y los pobres más pobres y que el viejo régimen con su partido el PRI y el partido albiazul, tuvieron la oportunidad de hacer los cambios que nunca llegaron a estas lastimosas tierras aztecas. En cambio, la ronda de los choques exhibió también sus miserias a los candidatos que se empecinaron en enderezar los señalamientos con que pretendieron causar el daño, que en el electorado no impactó definitivamente, pues su decisión está tomada.
Prueba de ello, que AMLO elevó sus preferencias electorales a 62 por ciento y saca ventaja de dos votos a uno, que corresponde en estricto encuentro democrático a disputarse José Antonio Meade y Ricardo Anaya, nadie más. Jaime Rodríguez "El Bronco" ha sido una vergüenza para la sociedad mexicana y una mentada de madre para el grueso de la población regiomontana, que no concibe haber avistado en la confrontación verbal a un ex gobernador suyo lastimosamente ofensivo, pobrísimo cultural e intelectualmente. Esperemos.

* DANTE DELGADO VA DE
NUEVO POR SENADURÍA

Reaparece en un spot el dirigente de Movimiento Ciudadano en la búsqueda de un escaño al Senado de la República.
Es decir, que el novedoso partido que renunció a seguir siendo de la izquierda que simpatizaba con AMLO y Morena, ahora intentará conquistar otra senaduría llevando como su abanderado al ex gobernador de Veracruz, Dante Delgado Rannauro.
Se trata de todo un personaje que borra de un plumazo la existencia del propio partido de Movimiento Ciudadano, pues en la gente existe la creencia de que los valores políticos no los puede contar en sus trincheras.
Seguramente el ex senador y ex gobernador goza de la estima y el caudal de simpatizantes que igual sufragaron por él cuando buscó la gubernatura estatal y ya no lo consiguió. Sin embargo, cuando se suma a la causa del PRD y su abanderado Andrés Manuel López Obrador, los mexicanos coincidentes con la izquierda de alguna forma habrían sido convencidos de que se trataba de un político congruente, forjado en las lides que estarían siempre contra el sistema, como lo define en su spot al aire lanzado, para saber los ciudadanos que dicho personaje va de nuevo por un escaño de la cámara alta del Congreso de la Unión.
Empero, cuentan voces en la calle y el café, que la crisis de los partidos se debe en buena medida a los tránsfugas que se han multiplicado copiosamente sobre todo en los últimos años. Lo ideal, para el grueso de los ciudadanos, habría sido ver sumados a Morena, el PRD, el PT y a Movimiento Ciudadano. Las victorias electorales, en este sentido, se reflejarían de manera aplastante. Nadie lo pone en duda.
La izquierda ideológicamente coincide con el sentir y pensar de las inmensas mayorías en un país de grandes riquezas naturales, pocos ricos y millones y millones de pobres.
Cuando anuncia Movimiento Ciudadano que se suma a Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, también centenares o miles de simpatizantes del cuarteto de membretes partidarios de la izquierda se desmoronaron. Jamás lo contemplarían en ese sentido y mucho menos cuando anuncia PRD y MC que se alistan para perfilar a su campeón el empresario Ricardo Anaya, para ocupar la candidatura del Frente de la ignominia, como muchos definieron al maridaje entre albiazulesy los perredistas, momento o acto que repudiaron militantes de lujo y otros más de las dos fracciones partidarias PAN y PRD.
Empero, lo que provocó la desilusión de rigor, cuando el dirigente de Movimiento Ciudadano, ídem, anuncia que va con Anaya y no con AMLO, lo que causó un verdadero ataque de risa a los electores convencidos de una y otra sigla, porque tales actos de artistas circenses sólo se habrían concebido en la empresa de los hermanos Atayde y otras firmas similares, mas nunca en las lides partidarias en donde algunos ilusos inclusive consideraban que en México, como quiera, había ideologías bastante sólidas, lo cual ha desembocado en una vil caricatura a la que muchos se resisten para el caso de tener que acudir a las urnas electorales y cumplir con su deber ciudadano. ¿Qué le parece?
Sin embargo, el líder de Movimiento Ciudadano confía en que hay un electorado que lo favorece y qué bueno, diría el genial Nicolás Maquiavelo, cuando advierte su lacónica sentencia de "divide y vencerás".

* ERNESTO ZEDILLO, PRIMERO
EN RECONOCER A VICENTE FOX

A diferencia de la victoria electoral que de manera aplastante obtuvo Vicente Fox sobre sus adversarios de aquel año de 2000 con que se estrenaba el siglo, el primero en reconocerlo no fue el IFE ni ninguna otra organización social.
Una declaración categórica hizo el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, cuando todavía se contabilizaban los votos depositados en las urnas electorales, en el sentido de que el empresario y ex gobernador de Guanajuato, supuestamente un panista convencido, era el triunfador. Los jóvenes, sobre todo, se llenaron de un júbilo que nunca antes se había hecho público en jornadas político-electorales.
Lo vieron los mexicanos que lo llevaron al triunfo electoral como el Superman que transformaría a las instituciones públicas. Siempre en campaña amenazó con sacar a patadas al PRI de la residencia oficial de Los Pinos. Seis y doce años después sería el interlocutor más importante que tendría el priismo para convencer a su clientela y de que siguieran sufragando en favor del viejo régimen.
A cambio de todo ello, Vicente Fox de entrada cobraría su pensión millonaria mensualmente, evitaría que la justicia llegara a tocar a sus hijastros, muchas veces exhibidos como hijastros del ex presidente metidos en los grandes negocios, aprovechando el tráfico de influencias que ejerció en su sexenio la señora Martha Sahagún, y en un tercer tramo se vio más priista que los priistas, cuando ganó la elección el actual presidente de México.
Luego entonces, el hombre de Guanajuato ganaría muchos adjetivos y señalamientos que a la fecha se nutren con la venganza que el pueblo ejerce en su contra a través de los portales y redes sociales, lo cual es secundado por políticos aztecas y otros de los Estados Unidos, que en franca oposición se rebelan a seguir solapando que Fox se meta en política interna de los Estados Unidos y, por igual, que trate de intervenir provocando la caída del presidente Nicolás Maduro de Venezuela.
Cuando hoy en todas direcciones y desde el arranque de la actual campaña de presidenciables, la coincidencia en sus puntos de vista sobre el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, que como quiera, para sus opositores, los del dinero en este país, que le han hecho la guerra sucia al extremo de llamar telefónicamente a los celulares y verter una oleada de conceptos ofensivos y poco dignos de quienes se escudan en el anonimato, para endurecer con expresiones, propias de la herencia Fox Quesada y compañía, y denostar de un candidato.
Ahora una enconada no va a encontrar eco alguno, porque hay un grueso de ciudadanos que ni son tarados ni están somnolientos, para percatarse que se trata todo de ello de una enconada a todas luces extrema y de grave miseria humana, de la cual se creía despojada al mismito sistema político mexicano.
Así que al INE le toca ordenar los interiores de la casa, llamar a las cosas por su nombre, dejar de hacer un papel que se presta a la sospecha y en la hora buena, como cuando comienza el más importante juego de beisbol para resolver los resultados en una serie mundial, adelante su voz y llame por su nombre al vencedor de la justa por la presidencia de México, no vaya a ser que Fox pretenda cubrirse de la gloria que inobjetablemente no le corresponde….