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60 segundos

Publicado Febrero 16 / 2018.. Por Raúl González Rivera
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LO COMÚN EN VERACRUZ,
SON LAS BALACERAS

Un día el general Sergio López Esquer dijo a los chicos de la prensa que los veracruzanos se tenían que acostumbrar a convivir con la violencia y la criminalidad.
Por supuesto que los veracruzanos no daban fácilmente crédito al dicho que emitía un jefe policiaco de hace doce años en la entidad.
A diferencia de otras entidades del interior del país, Veracruz goza de contar con todos los recursos naturales, los atractivos turísticos y gente bien intencionada y honesta, lo que a muchos ha hecho suponer que si además se asume el control absoluto de sus pozos generadores del oro negro, hasta es factible que algún día nuestro estado pueda convertirse en un país con la separación constitucional del resto de la República Mexicana.
Imaginar siquiera que la entidad se pudiera convertir en la nueva Colombia de este país, era menos que imposible. La entidad era tranquila, sus habitantes alegres, en donde el trabajo si no estaba bien remunerado, no faltaba, y por añadidura eran más que confiables en la amistad y el trabajo.
Inclusive comenzaba a registrarse una serie de hechos que llamaban a la violencia que se reproducía rápidamente en los estados de Tamaulipas y Sinaloa.
Sin embargo, tenía que iniciar la docena trágica para saber la ciudadanía que su luna de miel por la seguridad que gozaba, iba a ser trastocada de manera brutal.
Los resultados están a la vista de una página poco grata, como es el caso de un estado cuyo territorio a lo largo y ancho podría asemejarse a un cementerio monumental. El hallazgo que han podido realizar los tantos Colectivos y grupos femeniles en búsqueda de sus familiares desaparecidos, rinden cuentas y cuentos que sólo cabrían en las historietas que narran los grandes crímenes o lo ocurrido en países centroamericanos violentos, como son ampliamente conocidos los casos de Guatemala, Colombia y Honduras, para citar únicamente tres ejemplos.
Por supuesto que la aprehensión y confinamiento en prisión de ex funcionarios públicos no resuelve de raíz el problema. El fenómeno se encuentra metido con sus más profundas raíces, como ya se vio en las instancias que sirven a la seguridad de los ciudadanos que pagan puntualmente sus impuestos. Porque si en principio hay 19 elementos y dos ex cardenales del rubro dedicado a ver por el capítulo de la seguridad pública, quiere decir que hay más personajes involucrados en una ola que, como se repite constantemente, no va a terminar allí.
Y es que paralelamente, el empleo, la educación, la escuela y la difusión de la cultura, a ciencia cierta qué hacen para transformar la mentalidad de quienes sin más expectativas quedan sobre el doble filo de la navaja, teniendo que optar por la práctica delincuencial tan sólo porque la vida económica se paraliza o detiene, el comercio se cae, y la imposibilidad de que pueda continuar México aliado a Estados Unidos a través del TLCAN, el cual está a la vuelta de la esquina, lo que no dejará de morir a esta gran nación, pero sí multiplicará la problemática que mantiene bajo postración a miles, porque la violencia y la delincuencia no les permiten una sobrevivencia alegre, tranquila y con la paz robadas.

* SÓLO HAY 40 CAMIONES
RECOLECTORES DE BASURA

La situación que afronta la población instalada en la capital del estado, es verdaderamente caótica.
Sólo con 40 camiones cuenta el ayuntamiento de la ciudad, destinados a la recolección de basuras, la cual cuenta con una población que rebasa los 500 mil habitantes.
Cierto es que Xalapa tiene una población originalmente nativa de no más de 100 mil personas, empero, debido a las expectativas que ofrecía la capital en un pasado que ya no existe, la llegada de cuatrocientos ó 500 mil personas procedentes de otras partes del estado y el país, multiplicaron copiosamente la apertura de colonias, auspiciadas por seudo-dirigentes sociales y funcionarios públicos corruptos.
Es decir, que Xalapa se abrió al resto de este país, pero de manera improvisada, sin contar con ninguna regulación urbanística y con la consecuencia obvia de que la construcción de la ciudad obedece particularmente a los años posteriores al periodo de la Colonia. Es decir, que no se planeó ni planificó por urbanistas jamás su funcionamiento como una ciudad que ofertara la satisfacción de los elementales servicios públicos.
Todo lo contrario. Así que la autoridad municipal, podría advertirse de siempre, que ignoró o menospreció la existencia de basuras y los demás agentes contaminadores del medio ambiente.
Xalapa supuestamente rebasa las 450 colonias, aunque existen algunas que se conforman de sólo diez familias, las del líder que invadió terrenos y la autoridad dócil y sometida les brindó la autorización de rigor. Sin embargo, la carencia de servicios públicos, entre los cuales destaca la recolección de basuras, pues se sabe de una veintena de fraccionamientos residenciales que sólo reciben la visita de un camión recolector dos y tres veces a la semana.
La recolección tiene lugar de manera cotidiana únicamente por las tardes-noches en las cuatro calles que integran el corazón de la capital. En el resto de la ciudad, lo cotidiano es que exhiba las montañas de porquerías que, igual, en numerosos sectores citadinos el grueso de ciudadanos inconscientes provocan que la emanación de hedores pestilentes afecten al grueso de una ciudad, que no lo merece, habida cuenta de que aquí se asientan los tres poderes estatales y el mayor número de universidades y centros de educación en sus distintos niveles escolares, desde el jardín de niños hasta la universidad, pasando por las decenas de escuelas secundarias y de bachilleres.
Empero, la existencia de sólo 40 unidades recolectoras de basuras, muchas de las cuales enfrentan serias fallas mecánicas, disminuye la prestación de un servicio público que sigue siendo semejante que hace cuatro décadas, cuando menos.
De paso, al otro extremo de los servicios públicos, bueno sería saber de viva voz de qué tamaño es el alza en las tarifas por consumo de agua potable, cuando el vital líquido llega por vía natural a los tanques almacenadores, y si es cierto que en los últimos diez años se hicieron obras hidráulicas y de agua potable con costos millonarios, pero nadie sabe en dónde están.

* PRECANDIDATOS, HASTA EL 29
DE MARZO SIN SPOTS NI CAMPAÑAS

Sólo quedarán en la memoria los precandidatos a la presidencia de la República ya que deberán mantenerse al margen de los spots publicitarios y de continuar de alguna forma con sus campañas en búsqueda de los votos que les permitan conquistar la ansiada silla política más importante de este país.
Tiempo suficiente para que los tiradores por parte de partidos políticos a la primera instancia del poder ejecutivo, repasen sobre su trabajo preelectoral realizado, con la aceptación de rigor sobre fallas cometidas, desaguisados registrados y la conformación de sus equipos de trabajo más cercanos.
Tarea nada fácil, cuando la política es la actividad expuesta más al juicio crítico de la sociedad civil. Desconfiable por el lado que se le quiera ver, el trabajo que promueven los políticos en este país no encuentra fácilmente ni el acomodo ni la funcionalidad que sugieren los precandidatos y los partidos políticos.
Sin duda, las preferencias electorales al momento no se equivocan. Las propias encuestadoras, por increíbles que éstas pudieran parecer, le dan el primer lugar al abanderado de Morena, Andrés Manuel López Obrador, un segundo sitio al precandidato albiazul Ricardo Anaya y en un tercer tramo al priista José Antonio Meade Kuribreña.
Por supuesto, si hay honestidad en líderes y socios de Morena, tienen que hacer una recomendación muy valiente a su candidato, en el sentido de que no debe más confrontar ni emitir juicios que contradigan o pretendan echar abajo las opiniones que vierten intelectuales adversarios, en torno a su condición de candidato, expuesto como es, a la sesuda crítica. Si la del analista Jesús Silva Herzog, nieto del autor de los libros de historia en la escuela secundaria cuando ésta realmente formaba cuadros con visión de futuro, bienvenida sea, pues se trata de una opinión.
Al candidato priista le hace daño la voz siempre ofensiva del líder nacional Enrique Ochoa Reza, cada que endereza un adjetivo para denostar de AMLO o Ricardo Anaya. Por supuesto que el senador Javier Lozano, albiazul-priista, deberá igual armonizar su crítica, pues de otra suerte sus chistes ya nadie se los cree.
Por supuesto que la constante de señalamientos sobre corrupción y enriquecimiento ilícito que se vienen enderezando en contra del precandidato panista, deberán ser sopesados y resueltos de la mejor forma posible, a efecto de que la ciudadanía, pero particularmente los que aún no digieren el amasiato PAN-PRD, le devuelvan su credibilidad a una y otra sigla, cuando ejercieron plenamente su influencia en parte del electorado mexicano.
Es posible que lo dicho por Alejandra Barrales en el sentido de que hay que integrar más alianzas, con la mira de alcanzar el poder central, quizá sea avistada como una puntada más de la ex aeromoza en esta hora de grandes decisiones y no más mofas a las ideologías, bajo las cuales el grueso de ciudadanos mexicanos se han venido conduciendo en sendos procesos electorales. Al tiempo.